La depilación láser es casi indolora, el paciente sólo siente unas pocas sensaciones de hormigueo. Es un método practicado por un médico sin anestesia y sin hospitalización. La superficie a depilar se expone a la luz láser. Cada pulso de láser trata un área de unos dos centímetros cuadrados, o unos diez pelos. Tanto el paciente como el médico deben usar gafas protectoras.